Oaxaca bajo el
sello del secuestro Christian Jiménez
| Fotografías de tres de las migrantes plagiadas. Foto: Cortesía |
[07:17] CIUDAD IXTEPEC.- El pasado cinco de noviembre, en tres acciones diferentes, comandos armados secuestraron a 12 migrantes centroamericanas que viajaban en el tren.
“Lo más grave del asunto es que al menos seis de las mujeres fueron plagiadas por militares”, reveló el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, encargado de la Pastoral de la Movilidad Humana, organismo religioso que en lo que va del presente año, ha documentado una serie de abusos y delitos cometidos contra migrantes en su paso por la región del Istmo de Tehuantepec.
Hasta ahora, refirió el religioso, se han interpuesto 26 denuncias contra servidores públicos, policías estatales y municipales, así como en contra del cabildo anterior y el actual de este municipio por xenofobia, que incluso motivó su detención y encarcelamiento en los separos de la cárcel pública municipal el 10 de enero del 2007, cuando participó en la búsqueda de migrantes secuestrados por un grupo armado que desde entonces, asegura el sacerdote, opera en esta región.
DENUNCIAS, EN EL CONGELADOR
Ninguna de las denuncias ha prosperado, no hay detenidos, no hay encarcelados y siguen cometiéndose actos delictivos y abusos en contra de migrantes en su paso por Oaxaca y Chiapas.
Desde el 4 de diciembre del 2007, el secuestro de migrantes ha sido una constante en la región del Istmo, pero ahora, añadió, “el secuestro masivo de mujeres migrantes nos tiene alarmados”.
El sacerdote Solalinde Guerra aseguró que los 12 casos del pasado 5 de noviembre están documentados por testimonios de migrantes que presenciaron los hechos y de lo cual tienen conocimiento el episcopado mexicano y autoridades migratorias y de derechos humanos “que nos acompañaron ante autoridades federales a denunciar el hecho”.
GUATEMALTECAS Y SALVADOREÑAS, LAS VÍCTIMAS
Las mujeres secuestradas son de nacionalidades guatemalteca y salvadoreña. Familiares y amigos de éstas proporcionaron fotografías y nombres de cuatro de ellas: las hermanas Lucy Estefani y Ana Esther Tum García, Naidin Marily Gaytan Lavo y Yolanda Palma Palma.
De las otras ocho migrantes secuestradas en acciones diferentes, pero el mismo día, por un comando armado y militares, sólo se sabe que “en su mayoría son de nacionalidad Guatemalteca y todas habían salido juntas de Arriaga Chiapas”.
Aun así, Solalinde Guerra refiere que el problema más grave no son los secuestros, si no la presencia de la delincuencia organizada, de grupos armados que nunca se habían visto aquí y que ponen en total indefensión a la frontera sur del país.
Los secuestros con lujo de violencia de las mujeres migrantes, de las indocumentadas, dijo, pueden tener varios objetivos, “pero todo apunta a que es para hacer negocios turbios con ellas, desde pornografía, trata de personas con fines sexuales, hasta trafico de drogas utilizándolas como ‘burritos’”.
Preocupado, el religioso añadió que “la situación en México es grave de por sí, pero más ahora con la frontera sur invadida de gente que ha dicho pertenecer al Cártel del Golfo”.
Después de meditarlo un momento, el sacerdote encargado del movimiento de la movilidad humana, añadió que en la estación migratoria del Hueyate, en el estado de Chiapas, cerca de Huixtla, donde se conoce también como “la arrocera”, migrantes que confiaron en él aseguraron que un grupo armado hace unos días irrumpió violentamente y se llevó del lugar a un grupo de aproximadamente 30 personas de origen centroamericano que estaban confinadas en el lugar en espera de su deportación.
El 5 de noviembre pasado en la comunidad 20 de noviembre, adelante del paraje conocido como las anonas, cerca del municipio de San Pedro Tapanatepec, en la zona oriente del Istmo de Tehuantepec, se registraron varios secuestros de mujeres migrantes.
En el primer caso, un grupo armado se llevó a una mujer, los habitantes del lugar, dijo, refirieron que habían sido policías los autores del secuestro, “pero aquí siempre hacen lo mismo”, aseguró una señora del lugar al ser entrevistada por el religioso y de la cual, dijo no poder proporcionar su nombre porque se pondría en peligro su vida.
Esta situación fue informada al padre Lino Tenorio Cayetano, párroco de la iglesia del municipio de San Francisco Ixhuatán, que ya dio una muestra de inconformidad con esta situación y que se espera pronto presente la denuncia formal ante las autoridades.
MÁS CASOS
El sacerdote agregó que el mismo día 5 de noviembre, adelante de la colonia 20 de noviembre, con las declaraciones de migrantes que viajaban en el ferrocarril, documentaron que el maquinista volvió a parar la marcha del tren y que fueron soldados quienes se llevaron en un vehículo tipo militar a seis mujeres más.
“Los migrantes hablan de militares, pero no sabemos si son del Ejército o de la Marina. Eso no lo podemos asegurar, pero usan uniformes camuflajeados”, indicaron.
Por su parte, David Álvarez, coordinador del albergue “hermanos en el camino”, de la misma pastoral de la movilidad humana, informó que la noche del jueves, al parar el tren en la población de Chahuites, por el cambio de vía, migrantes que llegaron ayer a Ciudad Ixtepec, refieren que un grupo de aproximadamente 15 soldados que viajaban en una camioneta verde se llevaron a una mujer más y a un grupo de varones, lo cual le resulta raro porque no hay operativos de militares contra migrantes y cuando los soldados participan en acciones de este tipo, lo hacen acompañados de personal del Instituto Nacional de Migración.
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