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'2008-08-05'
Agoniza la orfebrería

En el taller del orfebre, la paciencia es la ley

[07:08] La orfebrería oaxaqueña se encuentra en un estado crítico; la causa: incremento de la joyería de importación y la presencia de bisutería china, la cual ha encontrado un buen mercado en Oaxaca y ha ocasionado que los tradicionales maestros joyeros desaparezcan.
Sólo el 10% de los talleres artesanales que existían hace unas décadas en la ciudad continúan trabajando piezas de oro y plata verdaderamente artísticas.
El señor Bernardo se empecina en mantener su tarea; elabora pacientemente piezas de oro y plata, diariamente desempeña su oficio que aprendió desde hace 35 años, sin embargo, las ganancias de las maravillosas joyas que crea no serán para él, únicamente recibe un modesto salario semanal por parte de la empresa para la que trabaja.
Para un orfebre como Bernardo es difícil independizarse y vender sus propias joyas, ya que en Oaxaca no hay apoyos de este tipo para los artesanos que crean piezas únicas; además, asegura, quienes se han aventurado e intentado trabajar por su cuenta terminan con un mal sabor de boca, debido a que en el resto de las joyerías expenden piezas de origen chino, por lo que venden más barato.
Cabe señalar que la orfebrería fue uno de los primeros oficios que se realizaron en Oaxaca, incluso antes de la llegada de los españoles, y un ejemplo de ello son los primeros vestigios que fueron encontrados en la tumba siete de Monte Albán, donde estaban celosamente guardadas figuras de oro que representaban a deidades zapotecas.
La desaparición de talleres artesanales se debe a que ya no hay aprendices que estén interesados en aprender este oficio; “las personas de ahora no están dispuestas a aprender algún oficio sin que se les pague”, dijo el señor Gonzalo, encargado de un taller artesanal donde trabaja con oro.
Orfebres como Bernardo, que realizan la joyería tradicional en Oaxaca, aseguran que durante la última década, las piezas chinas han venido a desplazar a las obras artesanales, debido a que son más baratas, aunque muchas veces la calidad de oro sea muy mala, o ni siquiera sea oro el contenido base de cada pieza.
El 80% de la joyería que se vende en Oaxaca es importada de China, el dueño de una joyería de la ciudad destacó también que estas piezas son compradas debido a que son más baratas, aunque sean prácticamente desechables por su muy mala calidad pero, por su precio, la gente las prefiere.
La orfebrería en Oaxaca tuvo un gran esplendor en la época colonial, tiempo en el que los joyeros artesanales aprendieron nuevas técnicas de la artesanía española; sin embargo, nunca dejaron de reproducir piezas prehispánicas como las que realizaban los zapotecas, en las que trabajaban piezas de diamante y piedras preciosas como las perlas.
Durante el siglo XX, maestros joyeros como José Ortiz, el maestro Pasos y el señor Ignacio González, fueron los más reconocidos maestros que instruyeron, incluso, a alguno de los orfebres que aún sobreviven.
Aunque Oaxaca es rica en recursos minerales, no existe una industria de explotación que favorezca a la orfebrería, ya que este hecho representaría una millonaria inversión. Nadie esta interesado en fomentar una industria minera para dotar de materia prima al sector, señaló el dueño de una de las joyerías más antiguas de Oaxaca.
La situación es critica para las personas que intentan revivir la orfebrería, por que los minerales son caros, así como el resto de las piedras preciosas que se utilizan, sin contar con todo el tiempo que invierten para llevar a cabo una pieza; todo este trabajo muchas veces no es apreciado por las personas que intentan rebajar sus precios, cuando no saben de todo el trabajo que hay previo.
Juan Carlos es un orfebre independiente, comentó que durante las fiestas de la Guelaguetza logró buenas ventas, pero aclaró que realmente no vive de este oficio, únicamente lo hace por que le gusta. Para el resto del año no registra ventas significativas, reconoció.
El orfebre Bernardo comentó que la orfebrería se está perdiendo por que ya no hay muchas personas interesadas en aprender este oficio, solo se dan algunos cursos esporádicamente en la Escuela de Artesanías Oaxaqueñas, pero muy pocas se comprometen a seguir trabajando con los metales preciosos.
Para don Bernardo este arte es su pasión, ya que asegura que no ve lo que hace como un trabajo común, si no una gran oportunidad de crear piezas de oro y plata en las que plasma un poco de la cosmovisión prehispánica y de su entrega por las orfebrería.


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